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En el apartado de los derivados de la leche, encontramos los siguientes:
al-Siraz. Requesón
El requesón es como la leche cuajada, sólo que es más espeso. Se corrigen
sus inconvenientes, comiéndolo con aceite y mantequilla, y mezclándolo con caldo
de gallinas gordas.
al-’Aqid. Cuajada
La cuajada es intermedia entre la naturaleza del queso fresco y la de la leche.
Es espesa, más nutritiva, y produce obstrucciones.
Dioscórides dice: “La cuajada, no es otra cosa, sino
leche libre de suero; de suerte que contiene en si la manteca juntamente y el
queso; por donde no es tan dañosa al estómago, como el queso por si; refresca el
hígado y los riñones, mitiga la sed, restriñe los flujos coléricos, y digiere
fácilmente, cayendo en limpios, y robustos estómagos”.
al-Yubn al-ratb. Queso fresco
El queso fresco es mejor que el añejo, por su humedad, por la cantidad de su
alimento, por la rapidez en salir del estómago y por la serosidad ablandativa
del vientre que contiene. Se corrige, al igual que la cuajada, tomando encima
compota de miel y rosas.
Ibn Masawayh dice solamente que el queso fresco no
genera un humor malo. Averroes dice que el queso fresco es frío, húmedo y
espeso.
Dioscórides dice: “El Queso fresco, & es comido sin
sal, mantiene, es conveniente al estómago, distribuirse fácilmente por todo el
cuerpo, engendra carne, y ablanda el vientre mediocremente; pero hay un queso
mejor que otro: según la leche de que se hace. El queso cocido en agua, y
después exprimido, y asado, restriñe el vientre; aplicado en forma de emplastro,
sirve a las inflamaciones, y cardenales, que suelen sobrevenir a los ojos. El
queso recién salado, no da tanto mantenimiento, es propio para disminuir la
carne, ofende al estómago, y da pesadumbre al vientre, y a todos los interiores
miembros”.
a-Yubn al-yabis. Queso seco o añejo
El queso seco es estimulante del apetito, de escaso alimento, y larga
permanencia en el estómago. Produce retención de vientre.
Ibn Másawayh dice que genera un humor malo.
Ibn Buklaris dice que es caliente y seco en tercer
grado, y que produce una fuerte retención de vientre. Si se abusa de él puede
producir cálculos en los riñones y opilaciones en el hígado, aumenta la carne,
curte el estómago, y aplicado a las escrófulas les es útil. Es difícil de
digerir, y puede producir cólicos. El mejor es el que se hace de un animal jóven.
Dioscórides dice que “el más viejo, es restrictivo
del vientre”.
al-Zubd. Mantequilla fresca
La mantequilla fresca es de la misma índole que la mantequilla derretida o
la manteca (samn), y es muy provechosa para los que tienen tos y los que tienen
en su pulmón residuos que es necesario expulsar.
Ibn Masawayh dice que es un antídoto contra los
medicamentos letales y los venenos, y sirve contra las pústulas producidas en la
boca de los niños.
Ibn al-Baytar, citando a Galeno, a Dioscórides y a Avicena, dice que la
mantequilla se obtiene de la leche de oveja, de cabra o de vaca, agitando la
crema. Es caliente y húmeda en primer grado, y útil contra la tos fría y seca,
sobre todo mezclada con nueces y aceite. Sola, conviene contra las úlceras del
cuello de la vejiga.
Ibn Buklaris dice que ablanda el vientre y el pecho,
ayudando a expulsar las superfluidades acumuladas en el pecho y en los pulmones,
resuelve los tumores de la pleura. A veces se mezcla con miel y azúcar para
arrojar las sustancias que hay en el pecho y en los pulmones. La mantequilla de
vaca daña al estómago y lo echa a perder. Se corrige, añadiéndole un poco de
sal.
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