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Injusticia Infinita: la nueva guerra contra el terror
Por Noam Chomsky

Fragmento de la conferencia pronunciada en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) el 18 de octubre de 2001, fue publicada por www.zmag.org. La traducción del inglés pertenece a Germán Leyens.
Hablaré sobre la situación en Afganistán. De acuerdo con The New York Times hay entre 7 y 8 millones de personas en ese país al borde de la inanición. Esto, en realidad, era cierto antes del 11 de septiembre; sobrevivían gracias a la ayuda internacional. El 16 de septiembre el Times informó que Estados Unidos exigía de Pakistán la eliminación de los convoyes de camiones que suministraban gran parte de los alimentos y otras provisiones a la población civil de Afganistán. Esta información se transmitió por las radios nacionales en toda Europa el día siguiente y no hubo ninguna reacción ante la exigencia de que se impusiera la muerte por hambre a millones de personas.

La amenaza de ataques aéreos después del 11 de septiembre obligó a desalojar de ese país a los trabajadores que prestaban ayuda internacional, lo que fracturó los programas en la materia. Los refugiados que llegaron a Pakistán, después de duros viajes desde Afganistán, describieron escenas de desesperación y temor en el país, cuando la amenaza de los ataques dirigidos por Estados Unidos convirtió la prolongada miseria diaria en una catástrofe potencial. “El país colgaba de una cuerda de salvamento y acabábamos de cortarla”, dijo un cooperante al New York Times Magazine.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU comenzó a funcionar nuevamente hasta principios de octubre. Se empezó a enviar alimentos, pero a niveles más reducidos. Como la ONU no tiene personal en Afganistán, el sistema de distribución fue obstaculizado y se suspendió en cuanto comenzaron los bombardeos. Así, mientras la entrega de ayuda fluía de nuevo, las agencias humanitarias criticaban con dureza que Estados Unidos lanzara alimentos vía aérea, y condenaban estos actos al considerarlos instrumentos de propaganda que probablemente hacían más daño que bien. Ahora estoy citando al Financial Times de Londres, pero es fácil continuar.
Después de la primera semana de bombardeos, el NYT informó que de acuerdo con la ONU pronto habrían 7.5 millones de afganos necesitando desesperadamente un pedazo de pan, y sólo quedaban unas cuantas semanas antes de que comenzara el duro invierno, lo cual imposibilitará el aprovisionamiento de muchas áreas. Y reiteraba que con los bombardeos el nivel de suministros se había reducido a la mitad de lo que se necesitaba. El mismo día, Washington rechazó una vez más, con desdén, las ofertas de negociación para la entrega de Osama ben Laden, así como la solicitud de que diera evidencias para sustanciar la exigencia de una capitulación total. Un informador especial de la ONU del programa de alimentos solicitó a Estados Unidos que suspendiera los bombardeos para salvar a millones de víctimas. El lunes siguiente, las principales agencias de ayuda (Oxfam y Christian Aid) se unieron a ese ruego. No fue posible encontrar información al respecto en el NYT. Sólo hubo una línea en el Boston Globe, escondida en una historia sobre otro tópico: Cachemira.

Todo esto nos indica que está ocurriendo una especie de genocidio silencioso, y nos brinda la oportunidad de ver lo que es la cultura de la elite, de la que formamos parte. Los planes y los programas que se están poniendo en marcha se basan en la suposición de que pueden llevar a la muerte a varios millones de personas en las próximas semanas con toda tranquilidad, sin comentarios, como si fuera algo normal, aquí y en buena parte de Europa.

Una victoria más del comercio de la guerra
Redacción de www.webislam.com

Los talibanes han rendido Kandahar. Es un momento en que las imágenes de la derrota nos conducen a preguntarnos sobre el sentido de esta nueva “victoria” de los creadores de guerras. No son las ideas ni unas naciones las que triunfan unas sobre otras, sino la propia dialéctica que presenta el enfrentamiento como necesario. Los mandatarios europeos y estadounidenses, movidos por un afán de lucro que está más allá de todo lo imaginable, han impuesto esa lógica en la conciencia de muchos ciudadanos. En los últimos meses no son únicamente los talibanes los que han sido derrotados, sino la propia democracia, junto con el mínimo sentido de justicia latente en nuestras sociedades.

Las tropas de Hamid Karzai, el presidente de Afganistán impuesto en Bonn, comenzaron a entrar en la mañana de día siete de Diciembre en Kandahar. La prensa nos dice que Karzai ha manifestado su deseo de que el proceso de rendición de los talibanes “continúe sin problemas ni baños de sangre”, haciendo referencia a que no iban a producirse más matanzas como la de Mazar-i-Sharif. Esos crímenes, como tantos otros, no serán juzgados. Los vencedores gozan de una impunidad absoluta. La ley de los hombres se muestra nuevamente selectiva, como un instrumento al servicio de unos pocos. Es la justicia militar que se impone a escala planetaria: la “justicia infinita” de los hombres, que ha querido sustituir una vez más a la Ley como algo que está al margen de los intereses particulares.

Ahora, los vencidos esperan no morir acribillados, esperan por lo menos ser entregados a unos tribunales que ya han dictado hace tiempo su sentencia. Debemos aprender de esto como un signo, como una de las aleyas de Al-lâh: los talibanes han tergiversado la Shar'îa, la han utilizado como instrumento represivo, y han acabado entregando el país a la ley del más fuerte, a un sentido de justicia aún más aberrante, por ser el respaldo de un sueño de dominio global que pasa por la deshumanización y el desarraigo de todos los pueblos de la tierra.

Las historias de guerra no dejan ver lo que se esconde detrás de todo esto, aunque apenas puede disimularse lo que salta a la vista: Afganistán ha sido tomado por unas cuantas empresas que pretenden rapiñar sus recursos naturales, ha sido conquistado por unas entidades que no se llaman “Estados Unidos” ni “Unión Europea”, ni mucho menos “democracia”, “civilización occidental” o “lucha contra el terrorismo” sino UNCOAL, BAYER, SCHELL, HARKEM, o GRUPO CARLYLE, y que tiene a su servicio a todos los ejércitos del mundo.

Las imágenes oficiales, lejos de mostrar el lado oscuro de los acontecimientos, pretenden transmitirnos una versión diferente. Afganistán es de repente un país “civilizado”, que ha cambiado su anti-islam por el despotismo de unos soldados avalados por su aceptación de unas determinadas condiciones económicas. Algunos pretenden que Afganistán entrará a formar parte del nuevo orden mundial de la noche a la mañana, y nos regalará unos gases no letales (como los que nosotros les hemos regalado) sino aquellos otros que calentarán nuestros hogares a bajo precio mientras la población afgana se muere de hambre y pasa el invierno acurrucada bajo unas pocas mantas en sus montañas de siempre. Afganistán -como Angola, el Congo, Colombia o la Argentina, y tantísimos otros- tiene la mala suerte de ser uno de los países potencialmente más ricos de la tierra. Es esa riqueza, paradójicamente, la que condena a sus gentes a la miseria más extrema.


El hedor de la muerte y de las mentiras de los medios
Jerry White. World Socialist Web Site. Traducido por Germán Leyens

Periodistas y representantes de la Cruz Roja informaron sobre la terrible escena resultante de una matanza presenciada cuando ingresaron al recinto de la prisión cerca de Mazar-i-Sharif, donde casi 800 prisioneros talibán extranjeros fueron masacrados durante un sitio de tres días de la fortaleza, dirigido por fuerzas especiales de EE.UU. y agentes de la CIA. La mayoría de los asesinados, según fuentes de la Alianza del Norte citadas en la prensa estadounidense, murieron como consecuencia de ataques aéreos contra el recinto carcelario. Durante los tres días del sitio, hubo por lo menos 30 ataques aéreos de aviones y helicópteros artillados de EE.UU., cuyos objetivos eran localizados con exactitud por las fuerzas especiales presentes en la prisión.

Los testigos declararon que vieron los cuerpos desmembrados de cientos de prisioneros talibán tirados entre los escombros aún humeantes de los edificios, los trozos de caballos muertos y vehículos ametrallados. Un olor acre saturaba el aire mientras personal de la Cruz Roja comenzaba a cargar los cadáveres sobre remolques para enterrarlos.

Un fotógrafo de Associated Press que entró al sector vio los cadáveres de unos 50 prisioneros, que parecían haber sido ejecutados con sus manos atadas con pañuelos negros detrás de sus espaldas. Los soldados de la Alianza estaban ocupados cortando los pañuelos con cuchillos y tijeras. La BBC informó que las tropas de la Alianza continuaron disparando a los cuerpos de los talibán en caso de que alguno de los prisioneros siguiera en vida.


Ganancias de Carlyle de la guerra en Afganistán
Por David Lazarus.

El Grupo Carlyle es una inversora de Wahington DC que se mantiene prácticamente en secreto. Maneja unos 14 billones de dólares en acciones, entre las cuales se encuentran las de algunas compañías vinculadas al departamento de defensa de EEUU. Entre los principales ejecutivos del Grupo Carlyle se encuentran el ex-Secretario de Defensa (y subdirector de la CIA) Frank Carlucci y el ex-Secretario de Estado James Baker. El mas célebre de los altos directivos de Carlyle es el ex- Presidente de EEUU George Bush (padre). Hasta octubre, el grupo Carlyle había mantenido también relaciones financieras con la familia de Osama bin Laden. Estas relaciones fueron cortadas (por lo menos aparentemente) al admitir ambos bandos que la situación era algo embarazosa.

El Grupo Carlyle ha cultivado y disfrutado de una existencia prácticamente oculta durante los últimos 14 años. Aún así ha atraído a sus rangos a un despliegue de “peces gordos republicanos” además de una exquisita selección de políticos internacionales. John Major, el ex-primer ministro británico, es uno de sus consejeros, así como el ex-Presidente Filipino Fidel Ramos y el ex-Primer Ministro Malayo Anand Panyarachun. También lo son un presidente del Bundesbank Alemán y un ex-alto mandatario de la Comisión de Seguridad e Intercambio de EEUU.

Decir que el Grupo Carlyle está bien conectado sería poco, y como Carlyle es una compañía privada, no está obligada a revelar información detallada sobre sus inversiones o actividades comerciales. Es bien sabido que la firma ha favorecido siempre a los sectores de defensa y aeroespacio, con una variedad de inversiones entre afiliados del Pentágono.

“Sus capitales en el sector de defensa son muy extensos” dice Tom Fitton, Presidente de “Judicial Watch”, un gabinete de abogados neoyorquino. “Entre las principales empresas del Grupo Carlyle esta United Defence Industries, un fabricante de vehículos blindados y armamento, cuyas acciones registraban un valor inicial de 300 millones de dólares en Octubre de este año”.

“Judicial Watch” presentó una solicitud para obtener documentos que esclarecían los negocios de Carlyle dirigidos por George Bush padre, quien al parecer mantuvo por los menos dos encuentros con la familia de bin Laden en Arabia Saudita previo a los atentados del 11 de septiembre. “Tiene muy mala apariencia” dijo Fitton. “Que el padre del actual presidente de EEUU esté haciendo negocios con gobiernos extranjeros muestra que hay un claro conflicto de intereses”.


La guerra de Bush contra el país: el golpe de estado se aproxima
Por Junta Editorial de la World Socialist

Durante el tiempo que ha transcurrido desde los ataques terroristas contra Nueva York y Washington, Los Estados Unidos ha presenciado una transformación radical en su forma de gobierno; en las relaciones entre, por una parte, el pueblo y, por otra, la policía y las fuerzas armadas; y en el sistema constitucional y jurídico.

Las garantías constitucionales fundamentales -el derecho de hábeas corpus, el derecho del acusado saber los cargos que se le imputan, el derecho de la persona detenida consultar con un abogado, hasta la presunción de la inocencia- se han tirado a un lado para millones de inmigrantes provenientes del Medio Oriente y el Asia Central. Para la población entera, el derecho a la vida privada casi ha sido abolido. A las agencias gubernamentales de espionaje se les ha dado permiso para que planten micrófonos e intercepten llamadas telefónicas, vigilen transacciones financieras y conduzcan otros tipos de espionaje tal como les plazca.

La ley anti terrorista

Uno de los elementos claves de la agresión contra las libertades civiles es la nueva acta “anti terrorista”, que el Congreso debatiera a la carrera y promulgara como ley solamente cinco semanas después de los ataques terroristas. La ley define el terrorismo de tal manera que ahora éste incluye actividades políticas y libertades de expresión que previamente habían sido protegidos por la Carta de los Derechos de la Constitución estadounidense. Le da amplia autoridad a las agencias policíacas para que conduzcan investigaciones secretas, espionaje electrónico de mayor alcance y la detención preventiva sin restricciones de personas bajo sospecha de terrorismo. A las personas que no son ciudadanas, inclusive aquellos de residencia permanente lícita, se les puede negar la entrada al país por haber expresado su punto de vista político. Pueden ser deportadas por haber tenido la más mínima asociación con cualquier organización que el gobierno haya designado “terrorista”. El Fiscal General de la nación, John Ashcroft, la semana pasada expandió la lista de estos grupos de 46 a 74.

Entre las medidas más ominosas de la ley se encuentra la abolición de la “pared de fuego” entre las agencias de espionaje para el exterior y el interior del país. La Agencia Central de Espionaje (CIA) ahora tiene la autoridad de compartir información con el FBI. Podrán, por lo tanto, colaborar en el espionaje dentro del país y preparar acciones penales. Al FBI también se le ha autorizado compartir con la CIA, sin recurrir a órdenes judiciales, información obtenida durante las diligencias de los Gran Jurados, lo cual le da a la CIA acceso a información sobre el interior del país que anteriormente se le había prohibido.

Detenciones masivas de los inmigrantes

Estos cambios tan profundos llegan bajo condiciones en que la red nacional de seguridad iniciada después del 11 de septiembre se expande, con la cantidad de personas detenidas llegando a más de 1,100. Aunque los funcionarios del gobierno federal no revelan cuantos de los detenidos han sido puestos en libertad, un vocero del Departamento de Justicia ha declarado que “la mayoría” de ellos todavía permanecen prisioneros.
Muchos se encuentran en aislamiento penal. Miembros de las familias desconocen el paradero actual de las personas bajo sospecha y otros no gozan de representación jurídica o se les ha negado comunicación con sus abogados. Mucha de la acción penal contra los detenidos ocurre en diligencias secretas de los tribunales. Al público no se le permite examinar los documentos pertinentes a estos tribunales, lo cual se hace para ocultarle al escrutinio público las actividades de las agencias federales, estatales y policíacas.

Kate Martín, directora del Centro para los Estudios sobre la Seguridad nacional, ha comentado que la conducta del gobierno durante las investigaciones “se parece espantosamente a la 'desaparición' de personas en Latinoamérica”.

Antes y después del 11 de septiembre

Las acciones del gobierno durante el período desde el 11 de septiembre constituyen la agresión más grave y sostenida contra los derechos civiles en toda la historia de Los Estados Unidos. Nadie debería creer que semejantes medidas han sido una reacción solamente a los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono. Hace mucho tiempo ya que los sectores más derechistas de la élite gobernante han querido imponer medidas similares; sectores que se han aprovechado de los trágicos sucesos del 11 de septiembre no sólo para ejecutar su programa político en el país, sino también para lanzar la intervención militar en Asia Central, región rica en petróleo.

Los cambios arrolladores representan la culminación de dos décadas de reacción política y ataques contra los derechos democráticos y mediante las cuales ha habido un aumento constante de las fuerzas represivas del estado: dos millones de estadounidenses en las cárceles, miles en el corredor de la muerte, restricciones jurídicas contra los derechos de los acusados, expansión de los poderes de la policía para espiar y conducir la vigilancia electrónica. Con estos desarrollos ha surgido una derecha de mentalidad fascista que tiene poco apoyo, pero sí una enorme influencia en el Partido Republicano, en el Congreso nacional y ahora en la Casa Blanca.

Todas las formas tradicionales de democracia burguesa en Los Estados Unidos están en duda. El gobierno de Bush expresa un desprecio hacia la democracia que satura a sectores poderosos de la oligarquía corporativa y financiera, así como también a sus aliados semi fascistas en la derecha cristiana, la camarilla de cabilderos que abogan por las armas y el movimiento de las milicias. Están preparados para imponer el régimen más autoritario posible. Conceptos tales como la separación de poderes entre las tres ramas del gobierno o la vigilancia legislativa de la rama ejecutiva se están echando a un lado con tal de expandir enormemente la autoridad policíaca del ejecutivo federal.

Expertos liberales estadounidenses debaten la posibilidad de la tortura.
Por David Walsh. 29 Noviembre 2001

La amplia discusión que actualmente toma lugar en los medios de comunicación estadounidenses con respecto a la tortura, inclusive en la prensa liberal, es un signo innegable de la descomposición moral y social del sistema estadounidense y de sus tendencias autoritarias. La razón de inmediato del debate sobre la tortura es la aparente negativa por parte de cuatro individuos-Zacarias Moussaoui, Mohammed Jaweed Azmath, Ayud Ali Khan y Nabil Almarabh-en cooperar con las autoridades. A los cuatro se les sospecha de haber participado en el ataque del 11 de Septiembre y están hoy día en una cárcel de Nueva York. A ninguno se le ha imputado algún delito relacionado con los ataques terroristas.

(…) En los Estados Unidos, según la Constitución y el sistema legal imperante, se presume que un individuo bajo arresto es inocente hasta que se pruebe lo contrario. El peso de las prueba cae sobre los hombros de la fiscalía. En un caso penal, ésta debe probar la culpabilidad “sin que quede una duda razonable”. Pensadores democráticos por muchas décadas ya habían elaborado estos reglamentos jurídicos e integrándolos a la tradición jurídica de la Revolución Estadounidense, la cual se había opuesto a los antiguos tribunales británicos de inquisición y a otras prácticas despóticas.

La Carta de los Derechos [las diez primeras enmiendas a la constitución de Los Estados Unidos], que prohíbe el “castigo cruel e insólito”, fue una reacción directa a las monarquías europeas que hacían uso de la tortura.
Estos son los principios y tradiciones democráticas que ahora sufren repudiación y agresión. ¿En que se basa este cambio, por parte de amplios sectores del stablishment político, hacia métodos de gobierno policial?
Las relaciones sociales en los Estados Unidos han atravesado por cambios radicales en las últimas décadas. La sociedad estadounidense se ha polarizado muchísimo; casi todos los beneficios de la bolsa de valores y la explosión de las ganancias se han acumulado en manos de un puñado de personas en la cima de la sociedad. El resultado —y varios procesos ideológicos relacionados— la élite próspera se ha desarrollado cada vez más enajenada de la clase trabajadora, inclusive de sectores que antes se les llamaba la clase media, de la cual están separados por un gran abismo. Invariablemente, esto engendra la hostilidad hacia los derechos democráticos de la mayoría de la población, a quienes se les considera un obstáculo a la acumulación de riqueza y poder aún mayores.


Los beneficios de la muerte: El abuso de información privilegiada y el 11 de septiembre
Tom Flocco. From the Wilderness Publications.Por Germán Leyens

Amplios informes en los medios de comunicación confirman que los inversionistas del Deutsche Bank-Alex Brown podrían haberse beneficiado de un conocimiento previo de los ataques al comprar contratos de opciones put [opciones de venta] desproporcionadamente grandes sobre ciertas aerolíneas estadounidenses y firmas relacionadas con seguros o inversiones. Todas estas firmas sufrieron serias pérdidas como resultado de los ataques del 11 de septiembre y sus acciones se desplomaron abruptamente.

Michael Ruppert, redactor y editor del boletín informativo de From The Wilderness (FTW) (www.copvcia.com), ha sido interpelado tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado, por causa de su experiencia tocante a las operaciones clandestinas ilegales de la CIA. Dijo recientemente que, “está bien documentado que la CIA ha monitorizado desde hace tiempo tales comercios (sospechosos o poco usuales) -en tiempo real- como potenciales advertencias de ataques terroristas y otras acciones económicas contrarias a los intereses de EE.UU.”

Ruppert fue el primero en señalar, después del 11 de septiembre, que el Director Ejecutivo de la CIA, Buzzy Krongard, tiene amplios vínculos pretéritos con el Deutsche Bank-Alex Brown. Ruppert agregó, “Hay evidencia clara y abundante de que una cantidad de transacciones en los mercados financieros mostraron un previo conocimiento específico [criminal] de los ataques del 11 de septiembre... y que la sociedad que fue utilizada para colocar las opciones put en acciones de UAL fue, hasta 1998, dirigida por el hombre que ahora está en la tercera posición de la CIA”.

Según los periodistas del San Francisco Chronicle, Christian Berthelsen y Scott Winokur, una fuente familiar con las transacciones de UAL dijo que había inversionistas que aún no habían cobrado 2,5 millones de dólares en beneficios por contratos comprados antes de que los aviones de United se estrellaran contra una de las torres del New York Trade Center y un campo desierto en Pensilvania el 11 de septiembre.

La fuente del Chronicle también identificó al Deutsche Bank-Alex Brown como la firma de inversiones utilizada para comprar parte de las opciones de UAL; y Rohini Pragasam, una portavoz del banco, se negó a comentar sobre la transacción.

El semanario alemán Der Spiegel reveló que el Deutsche Bank también manejaba cuentas por unos 100 millones de dólares para la familia de bin Laden. Éstas forman parte de unas 10 cuentas de las que se sospechaba que tenían vínculos con terroristas o actividades terroristas y que fueron entregadas a las autoridades alemanas después de los ataques, según un informe en The Guardian de Gran Bretaña. Pero no ha habido comentarios provenientes del gigante financiero.

Aunque el director de medios de la Comisión de Valores y Cambios (SEC), John Nester dijo que “la investigación sigue su curso sin que actualmente se haya llegado a conclusiones,” Nester (hablando por la SEC), tuvo dificultades para explicar la descripción del puesto del actual Vicepresidente Ejecutivo para Seguridad de la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE en inglés), David P. Doherty. Sólo dijo que “la Bolsa se regula a sí misma como organización autorreguladora (SRO en inglés)...” Esta vaga respuesta es tanto más provocativa ya que Doherty es un Consejero General de la Agencia Central de Inteligencia en retiro.

Al preguntársele sobre el estado de la investigación de las desmedidas compras de opciones antes del ataque de United y American Airlines, Merryl Linch, Marsh y McLennan Insurance, Morgan Stanley, Citigroup, Bear Stearns, y American Express, etc. —todos íconos del capitalismo estadounidense— el Director de Comunicaciones de la Bolsa de Nueva York, Ray Pellecchia, dijo, “Ni siquiera confirmamos que haya actualmente una investigación”.

Cuando se le preguntó por qué tantos antiguos ejecutivos importantes de la CIA tienen, o han tenido, posiciones del máximo nivel ejecutivo relacionadas de una u otra manera con el mercado de valores, sea a través de la SEC, de la Bolsa de Valores, o de otras entidades bancarias de inversiones, Pellecchia respondió lacónicamente, “Estoy perfectamente informado sobre los antecedentes y la experiencia de Mr. Doherty.”

Las preguntas sobre quién terminará ocupando el centro de atención en la investigación de conflictos de interés en el monitoreo en tiempo real de los mercados financieros del mundo por parte de las entidades de inteligencia estadounidenses para proteger la seguridad nacional; para no hablar de los vínculos terroristas con acaudalados clientes privados saudíes con instituciones financieras globales que tienen acceso directo a los bancos de EE.UU., siguen sin recibir respuesta alguna.

Mientras miles de familias estadounidenses siguen sumidas en el dolor, lastimadas por el terrorismo, la información que se recibe día tras día parece apuntar a una reacción superficial del gobierno, o más bien, negligente, aletargada, chapucera, frente a problemas fundamentales de la seguridad interna y de la estabilidad del país.


Analistas norteamericanos denuncian la implicación del lobby sionista tras los atentados del 11-S

Redacción Amanecer del Nuevo Siglo

En las últimas semanas han comenzado a aparecer pruebas de que Israel conoció con anterioridad que los atentados iban a tener lugar y no advirtió a EEUU, lo cual convierte al Mossad y al gobierno israelí en cómplices de los atentados del 11 de septiembre. Si Israel no comunicó de forma detallada sus descubrimientos a los norteamericanos fue porque, desde la mente fría y criminal de los responsables israelíes, un atentado de este tipo resultaba muy útil para sus intereses propagandísticos.

Las sospechas de que Israel conoció con anticipación los atentados del 11 de septiembre se incrementaron después de que la emisora de televisión libanesa Al Manar difundiera la información de que el periódico israelí Yadiot Ahranot había revelado que la Shabak (servicio de seguridad israelí) impidió al primer ministro, Ariel Sharon, viajar a Nueva York y en particular a la costa este del país para participar en un festival organizado por varias organizaciones sionistas en apoyo de Israel.

Por otro lado, el día después de los atentados, el periódico The Jerusalem Post, uno de los mayores de Israel, informó de que 4.000 israelíes estaban desaparecidos como consecuencia del ataque contra las Torres Gemelas. El periódico citaba la fuente del propio Ministerio de Asuntos Exteriores israelí, que había llegado a esta cifra mediante testimonios de parientes y amigos, que en las primeras horas después del ataque, contactaron con el Ministerio y le proporcionaron los nombres de israelíes que trabajaban en el World Trade Center o tenían negocios en este lugar.

Sin embargo, cuando George W. Bush pronunció su discurso ante el Congreso el pasado 20 de septiembre afirmó que además de varios miles de norteamericanos, 130 israelíes habían fallecido en el WTC. La implicación lógica de esta afirmación era que Israel compartía en alguna medida el sufrimiento de los norteamericanos. No obstante, la cifra dada por Bush parecía excesivamente baja. Si había 4.000 israelíes en el WTC y la cifra de muertos era de 130, era difícil de explicar esta tasa tan baja de mortalidad.
La sorpresa llegó con un artículo de The New York Times publicado el 22 de septiembre y titulado “Officials say Number of Those Still Missing May be Overstated” (Los responsables dicen que el número de los todavía desaparecidos puede haber sido exagerada). El artículo se refería a este tema de la cifra de israelíes muertos en el WTC. Resultó que 129 de los 130 israelíes a los que Bush había “declarado” muertos estaban todavía vivos. En realidad, había fallecido un solo israelí en el WTC.

Muchos analistas sugieren que la baja tasa de mortandad indicada por Bush (130) indicaba que muchos israelíes que trabajaban en el WTC habían sido advertidos antes del ataque. Cuando la tasa de muertos se redujo a sólo un israelí, esta hipótesis se convirtió en una certeza absoluta. Un solo muerto entre 4.000 es una imposibilidad estadística. Las únicas posibilidades lógicas son que en el 11 de septiembre tuviera lugar una gran fiesta judía (cosa que no ocurrió), o que muchos israelíes recibieran una advertencia previa de que se iban a producir los atentados.

La advertencia a los israelíes

La realidad es que sí se ha demostrado que existió una advertencia previa a los israelíes con anterioridad a los ataques. Newsbytes, un servicio de noticias del diario The Washington Post, publicó el pasado 27 de septiembre un reportaje de Brian McWilliams titulado: “Instant Messages To Israel Warned of WTC Attack” (Mensajes instantáneos a Israel advirtieron del ataque contra el WTC). Esto fue confirmado también el 30 de septiembre por el periódico israelí Haaretz que publicó un artículo firmado por Yuval Dror titulado: “Odigo Says Workers Were Warned of Attack” (Odigo dice que los trabajadores fueron advertidos del ataque). Este reportaje, además de mencionar la advertencia previa a Israel, señalaba que el FBI la estaba investigando. Ambos artículos afirmaban que una empresa israelí especializada en el envío de mensajes instantáneos, Odigo, con oficinas en el WTC de Nueva York y en Israel, recibió una serie de advertencias dos horas antes de los atentados.

Así pues, existe una prueba convincente e irrefutable de fuentes de toda solvencia de que Israel tuvo un conocimiento previo de los atentados. En primer lugar, resulta claro que sin una previa advertencia no podría haber habido únicamente una sola víctima mortal israelí en el WTC. En segundo lugar, existe una clara confirmación de que una compañía israelí con oficinas en el WTC e Israel recibió una advertencia dos horas antes de los atentados.

128 estudiantes asesinados y 2316 heridos desde inicio de hostilidades sionistas
Ahmed Yacoub

El Ministerio de Educación ha revelado que desde la irrupción de las hostilidades israelíes el 29 de Septiembre 2000, 128 estudiantes han sido asesinados y 2316 resultaron heridos, además, las fuerzas de ocupación sionistas cerraron seis escuelas y colegios y desestabilizaron el rumbo de la educación en mas de 66 colegios.

Según el informe recientemente elaborado por el Ministerio de Educación, las tropas de ocupación sionistas bombardearon 137 colegios, atormentaron a otros 29 y los convirtieron en puestos militares. Las fuentes del Ministerio estimaron que el número de estudiantes asesinados es 129, cantidad equivalente a 5 aulas de estudiantes, que casi forman todo el colegio, muchos de los heridos sufrieron discapacidades permanentes así como deformidades y mutilaciones.

El constante bloqueo sionista sobre los territorios ocupados ha minado el sistema educativo ya que el número de profesores se redujo en un 10 por ciento. El bloqueo sionista interrumpió el curso educativo en mas de 66 colegios en Al-Khalil(Hebron), Al-Huwara en Nablus, Jenin, la aldea de Tuq en Belén, Sinjel y Silwat en Ramallah y Al-Bireh.


La demanda interpuesta en Bélgica contra Ariel Sharon por crímenes de guerra entra en una nueva fase
Nota informativa, 30 de noviembre de 2001. Traducción: CSCAweb (www.nodo50.org/csca)

La querella contra Sharon fue interpuesta en junio siguiendo la ley belga de 1993 (con enmiendas de 1999) que permite juzgar en territorio belga a los responsables de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, y genocidio, sin tener en cuenta el lugar en el que se hayan cometido los hechos ni la nacionalidad de las víctimas o los responsables.

El pasado miércoles día 5 de diciembre, el caso contra Sharon entró en una nueva etapa después de que el fiscal general belga, Pierre Morlet, asegurara que los tribunales belgas tienen competencia para juzgar el caso y que la investigación relativa a la responsabilidad de Sharon en las masacres de 1982 debe continuar. Los abogados de Ariel Sharon provocaron la suspensión temporal del caso en octubre, argumentando que Bélgica no tenía jurisdicción sobre un primer ministro que aún ocupa su cargo en la actualidad. Argumentaron también que Sharon ya había sido juzgado por la Comisión Kahan israelí de 1982, que en sus conclusiones confirmó que Sharon era “personalmente responsable” por las masacres. En la audiencia del pasado miércoles, el Fiscal General Morlett defendió los argumentos de los demandantes.

Según Mallat, “[el Fiscal General] rechazó todos los argumentos de los abogados de Sharon
 

 

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Revista Verde Islam. Número 18. Año 6. 2002
    Publicación digital del Centro de Documentación y Publicaciones de Junta Islámica